“Se puede llegar también a la falsificación o el robo con fines de conseguir dinero para seguir jugando, “buscar la revancha” como dicen en su léxico.”
JUEGO PATOLOGICO
El juego es una actividad placentera que facilita la adquisición de habilidades necesarias para el desarrollo de una persona. Además de entretener y divertir, el juego posibilita la socialización, el aprendizaje de distintas conductas y roles, el desarrollo de la creatividad y la exteriorización de las emociones. Así lo podemos observar en los niños como el juego los une, los sociabiliza y hacen un “como si” representando escenas de la vida real.
El participar en juegos de azar, como el consumo de alcohol, es una actividad que en cantidades reducidas puede ser positiva y servir de entretenimiento a las personas, pero en cantidades excesivas se acaba convirtiendo en un serio problema, llegando incluso a convertirse en una enfermedad, al igual que la drogadicción, el alcoholismo o cualquier otro tipo de adicción.
Entendemos por juego patológico, también denominado juego compulsivo o ludopatía, a un trastorno progresivo y crónico, y comporta un deterioro individual, familiar y social, es el impulso irrefrenable al juego.
Existe una incapacidad de la persona por controlar su conducta de juego de azar por dinero (ruleta, bingo, maquinas ‘tragamonedas’, etc.), invirtiendo cada vez mas tiempo y dinero en esa actividad desatendiendo áreas significativas de su vida (trabajo, familia, ocio).
El adicto al juego suele mentir, se irrita y muchas veces descarga su derrota con agresiones al otro.
Se puede llegar también a la falsificación o el robo con fines de conseguir dinero para seguir jugando, “buscar la revancha” como dicen en su léxico.
El juego patológico no es un “vicio”, es una enfermedad y debemos interpretarla así, influye lo social y familiar, ya que lo sufre o lo sostiene muchas veces, siendo el grupo familiar muchas veces co-dependiente del enfermo, es decir dependiente, sostén de esta conducta desviada.
ETAPAS
Desde el punto de vista de Custer (investigador de la problemática) se producen unos patrones uniformes de desarrollo progresión en el juego patológico y describe 3 fases de implicación progresiva en el juego, cuyas características y complicaciones son propias y predecibles.
Etapa de ganancia
Al principio el jugador atraviesa un período de suerte donde se producen episodios frecuentes de ganancias. Éstas conducen a una mayor excitación por el juego, con lo que el individuo empieza a apostar con más frecuencia. Creyéndose, además, que es un jugador excepcional. La mayoría de jugadores sociales no van más allá de esta fase, que puede continuar unos pocos meses más o varios años y le crea expectativas de que puede repetirse en el futuro, con una ganancia incluso mayor, así continúan apostando “creyendo” ilusoriamente que la buena fortuna jamás se cortara.
Etapa de pérdida
La ocurrencia de una gran ganancia significa el final de la primera fase y el inicio de la segunda o etapa de pérdida. En este punto, se establece una actitud excesivamente optimista en el jugador, que es característica del estilo del jugador patológico y que le conduce a aumentar significativamente la cantidad de dinero que arriesga en el juego. Debido a este aumento en la suma de dinero apostado, se van a producir fuertes pérdidas, difíciles de tolerar, y es entonces cuando empieza a jugar con el propósito, no ya de ganar, sino de recuperar lo perdido, se forma así un circulo vicioso, jugar mas fuerte para ganar mas fuerte y producir el recupero.
Los préstamos van a constituirse en la principal fuente de conseguir dinero, pero los elevados préstamos se convierten en una nueva presión para el jugador que le hace seguir jugando y aumentar cada vez más las cantidades de dinero que emplea ya que su propósito consiste ahora, no sólo en recuperar, sino en obtener mediante el juego el dinero que debe y poder devolverlo rápidamente.
Es importante observar que a medida que se desarrolla esta etapa aumenta su preocupación por el juego, las relaciones familiares y laborales se van deteriorando. Trata de esconder su problema a la familia y a causa de sus excusas y engaños, se deteriora la relación con el cónyuge. En su empleo, empieza a disminuir su nivel de productividad y a perder horas de trabajo, o falta con lo que se produce al final la perdida laboral.
Llega el momento que comenta su problemática, se confiesa frente a su familia, con vanas promesas de dejar el juego y vuelve a solicitar mas dinero, la familia, amigos, etc. suelen caer en la trampa
Etapa final de desesperación
En esta etapa surgen miedos, pánico, dado por las deudas, perdidas afectivas, soledad, abandono y reputación social negativa.
Es en esta etapa que se puede caer en la delincuencia o el robo con el fin de obtener más dinero.
Se ha perdido ya el trabajo, rupturas familiares, como el divorcio, nerviosismo, irritabilidad e hipersensibilidad del jugador se incrementan hasta el punto de afectar conductas instintivas como el sueño y la alimentación.
Tratamiento posible:
Es indudable que al igual que la drogadicción y el alcoholismo, la ludopatía tiene rehabilitación, hablamos de rehabilitación, no cura, ya sea mediante la terapia individual y familiar, como también los grupos de autoayuda, que existen y muy buenos para jugadores compulsivos.
Hablamos de la terapia familiar, porque la familia debe involucrarse, como dijimos antes, la familia sostiene esta conducta, pero también es importante señalar que tanto el jugador como su sistema familiar, estas conductas son inconscientes, es decir no se dan cuenta de la problemática, no son concientes de ella.
No se debe culpabilizar a la familia o al jugador, no son culpables, si responsables.
Debe existir para el tratamiento, contención y control, una persona responsable y significativa que ayude al jugador, que lo contenga, que lo escuche y también lo controle, control no persecutorio, si responsable.
LIC. DANIEL H. MORELLI
PSICOLOGO CLINICO
M.N. 14351 |